9 de junio de 2015

¿Miedo a una entrevista de trabajo?



Es inevitable no tener un nudo en el estómago cuando suena el teléfono para concretar una entrevista de trabajo donde se requieren las habilidades de una persona para un determinado puesto de trabajo. 
Bien, llega el día y se quiere hacer todo lo posible para conseguir ese deseado puesto que garantizará estabilidad económica y fortaleza emocional al sentirse valioso para una empresa. 

A continuación, se detallan algunos consejos para que esa entrevista de trabajo sea exitosa:

- Debemos ser sinceros. La sinceridad es buena en una entrevista de trabajo porque es lo que más valora el reclutador. En el Currículum Vitae deben aparecer trabajos reales para evitar mentir si nos preguntan sobre la empresa en la que trabajamos o el puesto de trabajo que ocupamos. 

- Evitar exagerar con comentarios como: "Soy demasiado trabajador" o "Mi única debilidad es que soy muy perfeccionista en todo mi trabajo". 

- Postura corporal correcta y evitando tocarnos la cara o alguna otra parte del cuerpo. Pensad que la comunicación no verbal es importante y le dan mucha importancia los reclutadores de personal. 

- No comer chicles durante la entrevista. Es muy molesto que te vean comer chicle, además de que no es correcto hacerlo mientras se habla. 

- Si preguntan sobre posibles debilidades, pensad que todo el mundo tiene alguna debilidad y que no está de más reconocerlo. 

- Ante todo, tened en cuenta que la humildad es lo más importante de todo y que gracias a esta podríamos conseguir ese ansioso puesto. 

Y por último, mucha suerte. 

20 de febrero de 2015

Cuando la falta de respeto en las aulas empieza a preocupar...




En las aulas de los institutos de este país se juntan muchos alumnos de diferentes culturas y/o religiones. Muchos de ellos ya son mayores de edad y han tenido algún tipo de problema porque a sus 20 años e incluso más, están luchando por sacarse el bachillerato para llegar algún día a la universidad. Esos alumnos de bachillerato especial, sí especial, porque son mayores de edad. A ellos me refiero. Aunque también están los alumnos con la edad del pavo, esos benditos 15, 16 y 17 años donde los problemas que tienes son sacar el curso y salir con la cuadrilla. Todos ellos son los alumnos del instituto. 

El alumnado hoy en día ha cambiado y mucho. 
Antes los alumnos teníamos a los profesores en un pedestal porque sabíamos que eran figuras superiores a nosotros donde el profesor siempre llevaba la razón, y si te castigaba porque habías hecho algo y tenía que hablar con tus padres, bajabas la cabeza y asumías tu error. 

- Lo siento profesor, me he pasado. No volverá a ocurrir. 

Ahora, acuden muchos padres con mala educación y malos modales hacia el profesor donde les exigen que le quite el castigo su querido hijo y que sino, tomarán medidas con dicho profesor. 

- Mi hijo se comporta correctamente y no tiene por qué ponerle semejante castigo. -Decía la madre roja de ira. 

Es impactante cómo el profesor, por muy joven que sea o no ya tan joven, manda callar a los alumnos y no hacen caso, o llegando a pronunciar las palabras que tanto odian los alumnos, "quedas expulsado de mi clase" cuando tú eres la autoridad máxima en esa clase y comienzan a gritar y a amenazar con que no se van de allí hasta que no venga el Director o el Jefe de Estudios porque ese profesor es bueno, malo, duro, permisivo, correcto o cualquier adjetivo que queramos poner. 

Queridos alumnos, yo he sido y sigo siendo alumna y la educación no nos la da el profesor, sino que el profesor nos enseña materias y nos forma para ser mejores el día de mañana. La educación nos la dan nuestras familias, valores como: el respeto al trabajo del profesor, el respeto hacia las personas mayores, los valores morales, ceder tu asiento a un anciano en el autobús o incluso el amor hacia los animales. Todo eso debe venir de casa y no esperar a que un profesor lo inculque.

Dedicado a todos los profesores por su gran trabajo.


16 de octubre de 2014

¿Dónde estará mi primera oportunidad laboral?




Eres apenas un niño, vas creciendo y aprendiendo cosas nuevas sobre muchas materias y hasta mínimo dos idiomas terminas dominando. Sigues creciendo. Ya tienes 16 años y te toca elegir un tipo de bachillerato concreto que determinará tu futura carrera universitaria, pero no lo tienes muy claro o sí. Sigues estudiando por esa rama pasando por alto muchas cosas de tu futuro...pero sigues y sigues. Tan solo te quedan dos años más para que te consideren un adulto. Todo te cuesta sangre, sudor y lágrimas, pero lo consigues. Por fin tienes dos títulos. ESO y Bachillerato son tuyos. 

Ahora con dos títulos conseguidos decides seguir luchando por hacerte un hueco en esta vida y seguir superándote a ti mismo. 

- Lo tengo decidido. ¡Voy a hacer una carrera universitaria! 

Entras en la universidad para estudiar lo que siempre has querido, o por lo menos has encontrado algo para intentar trabajar cuando salgas dentro de 4 años. Pero nadie te dijo que iba a ser tan complicado. Seguías con tu venda en los ojos. Luchas una y otra vez para no caer, sigues luchando con trabajos, prácticas y exámenes. Uno, dos, tres y cuatro. ¡Por fin! Ya se te han pasado esos cuatro años de carrera en un pequeño suspiro. Otro título más en el bolsillo. ¡Y ya van tres! Te gradúas y mientras te están colocando la esperada banda de tu universidad estas loco por dentro de felicidad porque se ve recompensado todo tu esfuerzo durante esos cuatro años. Disfrutas del momento. Procuras no pensar en el mañana. Pero el mañana ya ha llegado...

Hay crisis económica en tu país. Buscas y buscas y no sale nada de trabajo. 

- Venga estudio un máster y me voy abriendo puertas poco a poco. 

Estás en el máster. Sabes que estos estudios son carísimos por lo que tienes que estudiar más que nunca. Lo haces. Te superas a ti mismo. Sacas las mejores notas de tu vida porque has invertido tiempo y apenas has salido de fiesta o a tomar unas cañas porque has estado haciendo millones de prácticas, trabajos, exámenes parciales o como lo quieras llamar. El tiempo avanza...pero lo has vuelto a conseguir. Ya tienes tu cuarto título en tu bolsillo. Tienes un máster.

- ¿Y lo que voy a fardar yo cuando llegue al pueblo? - te dices a ti mismo mientras sonríes al espejo. 

No tienes trabajo. Te matas a buscar. Vas a entrevistas y te dicen que por qué no estas trabajando...

- Nadie ha confiado en mí para darme una oportunidad. Eres realista y lo afirmas rotundamente. 

Consigues unas prácticas en una empresa sin cobrar nada, pero al menos estás trabajando durante unos pocos meses. Sabes que no vas a quedarte. Aunque están con mucho trabajo no quieren a nadie porque tendrían que pagarte un sueldo. No, eso no compensa. Sigues sin tener una primera oportunidad laboral. 

- Bueno, sigo buscando trabajo. ¡Yo quiero trabajar!

Ya te da igual de lo que sea. Mientras cobres algo y sea lo mínimo para ir al trabajo en transporte público porque no tienes coche y sigues viviendo en casa de tus padres. 

Los meses van pasando... uno, dos, tres, cuatro...sabes que el duro invierno va a llegar muy pronto. 

- Ya no sé que hacer. ¿Sigo estudiando algo o me voy fuera?
- Yo te aconsejo que te vayas fuera.
- Pero necesito dinero para salir fuera...
- Lo mejor será que me quede aquí y siga estudiando. ¿Pero qué? Porque ya tengo una carrera y un máster...

Y mientras piensas el qué estudiar salen noticias en la televisión de que el número de personas en situación de desempleo ha aumentado. 

- Así poco voy a trabajar. ¿Dónde estará mi primera oportunidad laboral? Por favor, que llegue pronto. 



10 de julio de 2014

7 de Julio: San Fermín





Como dice la canción "1 de Enero, 2 de Febrero, 3 de Marzo, 4 de Abril, 5 de Mayo, 6 de Junio, 7 de Julio ¡SAN FERMÍN! A Pamplona hemos de ir..." Y decidimos buscar información para ver cuál es el origen de la festividad o una bonita imagen de mozos corriendo por las calles, pero es muy distinto lo que nos encontramos cuando ponemos "San Fermín" en el buscador Google

Más que conocer la historia y costumbres de Navarra en su festividad grande, podemos ver desde otro punto de vista la festividad, desde el punto de vista del desmadre. Hay más fotos de chicas ligeritas de ropa, por no decir desnudas, y gente alcoholizada, que de mozos corriendo por las calles de Pamplona. Y si encontramos fotos de mozos, son pillados por los toros y heridos que corriendo por la calle Estafeta. 

Una imagen un tanto indeseable si desde España queremos mostrar nuestras costumbres e invitar a la gente a que vengan a conocer nuestro país. Ya invitaba Ernest Hemingway a pasar por Pamplona en San Fermín aunque si viera esta cara de la fiesta en estos años, igual no nos invitaba a ir allí, o sí.

De todas maneras, ¡Viva San Fermín!