17 de mayo de 2018

El lugar más bonito...



Esa confianza y esa complejidad que se tiene con una persona con el paso del tiempo...

Ese momento y ese día concreto fueron pura casualidad.

Y esa sensación de serenidad y nervios cuando ha escrito que te hace ver que no se ha perdido esa conexión que un día salió a la luz, porque es verdad que ha notado lo mismo...

Esas palabras cálidas y ese mote cariñoso.

Ese es, sin duda, el lugar más bonito del mundo.


Foto: GuerreiradaLuz.

4 de marzo de 2018

Nunca te olvidé...




A veces en la vida te vas cruzando con personas que te van dejando pequeñas marcas o que van ahondando como si de pequeñas heridas en el cuerpo se tratasen. Hablas, conoces, sientes. No te das cuentas que pueden ser importantes o que pueden llegar a serlo hasta que un día desaparecen. No dejan pista o vagamente la van dejando como para llamarte y que nunca te sueltes de su mano. Esa sensación de vacío que deja en el alma y ese enfado que te entra porque no entiendes nada o no quieres entender porque te faltan explicaciones, hasta que llega un día en el cuál tu recuerdo vuelve a aparecer y sientes ese hormigueo en el estómago y esa rabia contenida que quiere salir por tanto tiempo pero que no sale…

El perdón y las palabras de arrepentimiento que no quieres aceptar por el enfado de tanto tiempo reprimido pero que desde lo más profundo de tu ser hay algo que te dice:

“Estabas deseando que volviera porque no puedes olvidarte y has estado esperando a la misma hora cada noche como hacías para que ahora seas tú quién cierre la puerta, no seas tonta”.

La puerta nunca se cerró y se volvió a abrir… Cierto, trucaste la cerradura para que no se cerrara del todo y volviese a entrar. ¿Qué pícara, no? Esa sonrisa y esas ganas que no desaparecen porque realmente te encanta y no quieres que se vuelva a marchar.



Foto: EP Mundo

19 de octubre de 2017

Insomnio...


Tantas noches sin poder dormir pensando en si sonará o no el despertador a la mañana siguiente para ir a trabajar, pensando si el jefe estará esta vez de mejor humor, si se notará la cara de resaca por la fiesta de la noche anterior, si el compañero estará de humor como para compartir un café y una sonrisa, si habrá algún tipo de problema de esos que te dejan pensando durante al menos un par de horas o si los compañeros estarán de buenas como para al menos, poder hacer dos chistes y reírnos para que las horas se hagan más cortas...

Una noche de esas me sorprendió un viejo recuerdo que hacía meses que no me sorprendía y que creía que nunca más se iba a suceder porque se desvaneció como la espuma del mar sobre la arena y de un día para otro, era su mensaje diciendo: "He vuelto". Entonces el insomnio sí que se apoderó de mí... 


19 de octubre de 2016

Historias de Metro


Una mala noche donde apenas se ha podido descansar, un despertador sonando a horas decentes para ir al extrarradio y poder recoger ese papel que tanto esfuerzo llevó sacarse hace ya unos cuantos meses, un paraguas sobre la mano izquierda, la batería del Ipod a punto de acabarse y el móvil en el bolso sin ganas de sacarlo... Hacen que se recapacite y se piense en rememorar aquello que hacía cuando iba a la universidad los primeros años de carrera y no tenía un smartphone o una buena compañía... Observar...

La chica, sentada en el anden, abriendo un yogur de frutos rojos para comérselo en los 3 minutos que le queda al metro después de su análisis de sangre; el chico de amarillo preocupado por su tupé y no para de tocárselo, la chica rubia que ríe alegremente frente a su teléfono, el hombre ejecutivo que llega algo apurado al trabajo, la chica latina que se duerme en el vagón, los dos hombres de seguridad que inspeccionan que todo funcione con normalidad, el matrimonio que discute sobre el lugar donde han aparcado su vehículo, las dos señoras mayores que hablan sobre su vecina Jacinta y los hijos de ésta, el hombre de mono azul que entra a trabajar y procura no derramar el tupper con la comida que lleva dentro de la bolsa, el adolescente que juega a un juego de lucha, la adolescente que se ha puesto al revés la chaqueta y anda dormida leyendo apuntes de economía, el teleférico funcionando al fondo, la señora que va estación por estación cambiando los paneles informativos, el metalero que cose un parche en su chaqueta preocupado por hacerlo recto y que sufre las miradas atónitas de la gente... ¡Sólo está cosiendo señores! Son tantas las historias que se podrían escribir durante un trayecto de casi 90 minutos...

Foto: La Vanguardia.

9 de septiembre de 2016

"Quien mucho se ausenta pronto deja de hacer falta"


La misma frase rondando por las mentes de distintas personas y que la repiten asimismo en voz alta hasta la saciedad para darle credibilidad: "Quién mucho se ausenta pronto deja de hacer falta". 

No importa la profundidad de la marca sino que es verdad dicha afirmación. Sin pensar en si han sido días, semanas, meses o años pero se han ido alejando. Luego están las personas que han dejado una huella más profunda y que si desaparecen aunque sean por días entonces, sí que se les echa en falta. Está bien echar de menos a alguien durante un periodo de tiempo considerable, pero la paciencia de las personas tiene un límite y no es posible que nunca se tenga tiempo ni para mandar un texto corto con las palabras: "Hola, ¿qué tal?" Luego cuando pretenden volver al lugar del crimen, donde aquella noche dejaron un buenas noches, hacen como que no ha pasado el tiempo,,, Ahora la confianza se va a tener que volver a ganar e incluso las ganas ya no son las mismas. 


Foto: marygodiva.wordpress.com